Sobre pseudo-libertaries, elecciones sindicales y elecciones europeas

Ya hace tiempo que, para el que disponga de un poco de información al respecto y quiera verlo, sabrá de algún supuesto sindicalismo libertario que tiene poco de libertario y menos de honesto.

Reconocido ya por sus propios hechos, el sindicalismo corrupto, burocrático, y vertical del modelo de elecciones sindicales, subvenciones, dirigentes liberados, traiciones y pactos anti-obreros, los sindicatos minoritarios que quieran hacer la competencia a sus hermanos grandes, pero que practican exactamente la misma estrategia sindical (comités de empresa, financiación estatal, dirigentes con salario), se ven obligados para hacerse un espacio a vestirse de un discurso y una simbología alternativa y libertaria, y así desmarcarse en palabras e imagen, para poder recoger así en les elecciones sindicales el voto de castigo a CCOO-UGT.

Conseguir más miembros en los comités de empresa y recibir, por tanto, más subvenciones del Estado por cada miembro escogido, se hace esencial para mantener las estructuras y ejecutivas de dichos sindicatos, dependientes de la financiación estatal, y para que, al fin, los dirigentes sindicales puedan seguir cobrando sus elevados sueldos como liberados.

¿Qué tiene de libertario pedir el voto en unas elecciones sindicales o políticas? Desacreditados por su propia historia, a toda clase de socialdemócratas y comunistas sólo les queda poder venderse (buscar el voto) con el disfraz de libertaries. Así usan unas banderas, unos colores, y se autocalifican de anarquistas mientras piden a les trabajadores (en las elecciones sindicales) o a la sociedad (en las elecciones políticas) el voto para su sindicato o partido político.

El modelo vertical, en el que les supuestes “representades” han de abdicar su derecho a decidir los temas que les afectan (ya sean en la empresa o en la sociedad), entregándose a manos de una minoría dirigente, y con un cheque en blanco, para hacer lo que quieran durante 4 años (incluso a menudo en contra de la decisión de sus electores: recordemos, por poner un ejemplo, la aprobación del Plan Bolonia en el Claustro de la Universidad de Barcelona después de ser rechazado por amplísima mayoría en referéndum), este falso sistema democrático, jerárquico y autoritario, está caduco por desacreditado. Y sólo hace falta que la mayoría de la población, que empieza a darse cada cuenta cada vez más del engaño, sepa ver una alternativa. Alternativa que, por otro lado, la misma sociedad práctica cada día en mayor medida, pues cuando se organiza en cualquier tipo de lucha social lo tiende a hacer, y si se quiere tener alguna credibilidad, de manera horizontal, autogestionaria y asamblearia, es decir mediante métodos de funcionamiento anarquistas.

En este punto, en este despertar de mucha gente de la ingenuidad, de la trampa de la democracia, aparecen candidaturas, partidos y sindicatos que se quieren aprovechar de esta corriente y de esta gente, para, presentándose como alternativa crítica, hacer exactamente lo mismo: pedirles el voto, reproducir el sistema y cobrar del Estado por cada voto recogido en las elecciones políticas o por cada miembro escogido en los comités de empresa.

Ahora tenemos un nuevo ejemplo cuando Jordi Martí, miembro fundador de un Ateneo Libertario, además de director del periódico Catalunya, portavoz de la CGT catalana, participa en actos electorales de partidos políticos (ver: http://www.pobleviu.cat/index.php?id_categoria=8&madre=7&id_noticia=1290).

Señores de la CGT y de tantos otros subterfugios autoritarios, llámense socialdemócratas, comunistas, nacionalistas, patriotas, o como quieran que sean, pero dejen de confundir y apropiarse de la identidad de todo un movimiento que lucha precisamente en contra suya, pues lucha por abolir el poder y privilegios que ustedes tienen o que aspiran a tener (con candidaturas políticas o sindicales), y devolverlo al pueblo, desmantelando las estructuras estatales y autoritarias que ustedes mantienen y de las que se nutren, para substituirlas por la autogestión colectiva.

Es inverosímil proclamarse libertaries o representantes del movimiento antiautoritario pues este movimiento lucha en contra de sus intereses y pretensiones, es decir, en contra de los organismos autoritarios que ustedes ocupan, crean, mantienen, reproducen y del que se benefician, pues les da de comer y les permite mantener sus salarios de dirigentes profesionales liberados.

Quien quiera tomar decisiones por los demás, que no cuenta con nosotres. Políticos y dirigentes profesionales, y aspirantes a serlo, si no quieren decidir en nombre de les trabajadores sobre cuestiones que no les afectan, dejen de pedir votos, dejen de vivir de subvenciones, renuncien a sus privilegios como miembros de los comités de empresa y a sus salarios, ya sea como dirigentes sindicales mantenidos con los impuestos de todes, o como concejales, aspirantes a parlamentaries o eurodiputades, y pónganse a trabajar como la mayoría, o a buscar empleo, en trabajos más dignos que vivir del resto y además decidiendo en nombre de todes.

Antiguamente la “izquierda” autoritaria descalificaba a les anarquistes de pequeñes-burgueses y reaccionaries, para cuando tenía la oportunidad, cuando tenía el poder, “eliminarles” (ejecutarles) o en el mejor de los casos enviarlos a Siberia, o a las checas españolas donde detenían, torturaban y asesinaban a toda persona crítica con el imperialismo estalinista. Ahora, como se les conoce por sus hechos autoritarios, se ven obligados a disfrazarse de un discurso y simbología propios de su enemigo natural, el movimiento libertario y anarcosindicalista.

Pero lo que es novedoso en este asunto, es que resulta que también este invento, esta estrategia camaleónica, les está siendo doblemente útil, pues, además, les está sirviendo para combatir, mediante la suplantación y la confusión, toda crítica libertaria o antiautoritaria que lógicamente ha de surgir ante semejante estafa o engaño.

No les podemos seguir el juego, que no nos engañen de nuevo, por muy libertaries que se hagan decir, al igual que el PP, el PSOE, IU… (en las elecciones políticas) o al igual que CCOO-UGT (en las elecciones sindicales), sólo quieren que les votes para obtener el poder y para mantener sus beneficios, privilegios estructuras y ejecutivas remuneradas.

No delegues, no les votes, organízate y lucha por recuperar el poder de decidir el destino de nuestras vidas y de la tierra, y poder solucionar los problemas que nos ha ocasionado su ambición de poder.

Eduardo Delgado
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